A mi el inglés me ayudó en mi trabajo: Sara Contreras

Volvemos está semana con la entrevistas, tras un pequeño parentesis para hacer balance sobre las primeras conclusiones que habíamos extraído de las experiencias personales de profesionales que han progresado en su trabajo gracias al inglés. En esta ocasión encontramos la inspiración que supone conocer el caso de Sara Contreras.

Licenciada en Ciencias Políticas, Sara desarrollaba con brillantez su trabajo en un partido político en Barcelona en el área de Política Europea y Internacional a cargo de una Eurodiputada. Cuando surgió una vacante en Bruselas, su jefa, consciente de su desenvoltura profesional y sus conocimientos, la propuso que fuera con ella para desarrollar su trabajo en el Parlamento Europeo. Ella nos cuenta como lo consiguió con la ayuda del inglés.

¿Cuándo decidiste aprender el inglés?

En realidad, yo no decidí aprender inglés o, al menos, no lo decidí de manera consciente. El inglés llegó a mí como un juego. Antes de empezar a aprenderlo en el colegio, solía transcribir las letras de mis canciones preferidas en inglés en una libreta para buscar lo que querían decir. Por entonces, no era tan fácil como ahora buscar la traducción en Internet, así que rápidamente me acostumbré a utilizar el diccionario. Así que, cuando empecé a estudiarlo “formalmente” en el instituto, se convirtió en una de mis asignaturas favoritas porque sabía que me ayudaría a entender aún mejor las canciones que escuchaba y las películas que veía.

El inglés te ha abierto puertas profesionalmente

Saber inglés me ha dado la oportunidad de realizar prácticas en el extranjero y de trabajar en el Parlamento Europeo, en Bruselas, que es dónde actualmente desarrollo mi actividad laboral. El inglés es, de hecho, una de mis principales herramientas de trabajo. Así que, si no hubiera sabido inglés no habría tenido la suerte de vivir estas experiencias internacionales.

Recuerdas alguna ocasión especial en la que hayas tenido que utilizarlo

Lo utilizo a diario cuando llaman por teléfono, escribo correos electrónicos, asisto a  alguna reunión o busco documentación. Aunque el entorno laboral en un lugar como el Parlamento Europeo es multilingüe, la lengua de trabajo que se utiliza, mayoritariamente, es el inglés. Así que se ha convertido casi en la lengua que utilizo más a menudo, incluso para hablar con mis compañeros o pedir un café. Y, es curioso, porque aunque todos lo hablamos con diferentes acentos – algo que ayuda mucho a quitarse complejos y lanzarse a hablar -, finalmente nos permite hablar y llegar a conocer a personas que, de no haber sabido inglés, no hubiéramos tenido oportunidad de conocer.

¿Cual crees que es la mejor forma de aprender inglés?

A mi modo de ver y según mi experiencia, la mejor forma de aprender inglés es viendo películas anglófonas en versión original, leyendo libros y documentos en inglés y, después, hablando con gente extranjera – no necesariamente con gente de países de habla inglesa, pero sí con personas con las que la única forma de comunicación es en inglés. Para mí, en un primer momento, la cultura en inglés – la música, el cine y la literatura – ha sido un gran aliciente para aprenderlo. Y, más tarde, por supuesto, el viajar y conocer gente de otros países me ha motivado a seguir aprendiendo. Lo cierto es que, cuando estudias un idioma extranjero, siempre tienes la sensación de que te quedan cosas por aprender. Y creo que eso te permite innovar y buscar nuevas formas para seguir mejorando y ampliando tus conocimientos.

¿Cual era tu objetivo cuando empezaste a estudiarlo?

¿Es una pregunta con trampa? La verdad es que creo que cuando empecé a estudiar inglés, mi objetivo era poder viajar a algún país anglófono para conocer gente nueva… o incluso para tener oportunidad de vivir alguna de esas aventuras increíbles que solemos ver en películas románticas de Hollywood. Todo empezó como un juego o una ilusión. Pero, con el tiempo, me di cuenta que estudiar inglés me abriría muchas puertas, también profesionales. Sin embargo, creo que nunca he dejado de tener aquel gusanillo o ilusión del principio.

Aconsejarías a tus compañeros aprender inglés

“Of course!”. Sin dudarlo. Y más después de haber visto lo útil que llega a ser.

Para qué te ha servido principalmente el conocimiento de la lengua

Principalmente, para aprender. Para conocer un poquito mejor el mundo que me rodea y tener ocasión de disfrutar de nuevas experiencias. Creo que aprender una lengua extranjera te permite, más allá de cumplir objetivos concretos como los profesionales, ampliar tu manera de ver y de entender lo que vivimos y de procesar la información que recibimos. Y eso es tremendamente útil en el mundo actual, un entorno complejo, cambiante y en constante movimiento (o “líquido”, como dice el sociólogo Zygmut Bauman) y en que, además, la comunicación es una pieza clave.

Crees que los meeting con otros profesionales españoles en inglés colaborarían a reforzar tu nivel…

No lo creo: estoy convencida de que es así.  Aunque pienso que hablar con gente con la que la única forma de comunicación es el inglés (y por tanto, no puede haber tentación de cambiar al español), practicar con otros profesionales es una muy buena forma de perder el miedo a utilizar el inglés y conseguir hablarlo con naturalidad y fluidez.